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Diluvio

By septiembre 9, 2020 No Comments

Al inicio de todo, el agua
El agua de mar, el agua del llanto
El inicio de todo es​ el​ agua

 

 

En el agua aprendí a caminar
Entre el ir y venir de las olas
Entre el ir y venir de mis piernas

 

La cascada que brota del azulejo
El eco de mi voz en la pared
El baño es mi refugio

 

Por las tardes, nadamos
Dentro de la azul geometría
Las horas pasan sin pisarnos

 

El agua brota de mi piel
Rocío de mis pestañas negras
El agua lava todo

 

 

El agua entra
Se expande. Lo llena todo
Cada surco es una oportunidad

 

El agua entra en mi cabeza.
Todo silencio. Todo dolor. Todo llanto.
¿Qué haces ahí?

 

No más agua. Nunca más.
Miro a los peces desde la orilla
Perdí mis aletas

 

Ha pasado tanto tiempo, tanta agua
El tiempo es agua, es río que fluye con furia
El mío me ahoga. No sé nadar.

 

Olvidé cómo nadar
Olvidé cómo hablar
¿Es posible olvidarlo?

 

Alguna vez fui pez
Burbuja de sangre
Entre las burbujas de agua

 

Olvidé cómo nadar
Perdí la fuerza
La memoria submarina

 

El agua me devora.

 

Arranqué mi cola.
Soy un pez que muere en la orilla.
Que se agita moribundo.

 

¿Es posible vivir sin poder respirar?

 

Olvidé como nadar
Y con el agua se fue mi calma
Y con el agua se va mi aire

 

A veces no quiero salir de mi cama.

 

Moriré entre la arena
Mi piel se secará
Sin sumergirme nunca.

 

A veces muerdo mis labios hasta que desaparecen.

 

La nariz tapada, los pulmones vacíos.
Pero la sangre sigue fluyendo
Yo​, respirando bajo el agua

 

A veces no duermo hasta que sale el sol.

 

Estoy nadando en mis lágrimas
Dejo que laven todo
El agua se lo lleva todo

 

A veces lloro sin saber por qué.

 

Escucho el silencio
Entra el agua. Se abren las puertas.
Boca, nariz, ojos, ombligo, oídos.

 

A veces necesito detenerme.

 

Estoy llena de agua.
Soy contenedor de carne.
Soy botella de piel.

 

A veces, nada.

El agua sale por mi boca
Por mis ojos, por mis dedos. Todo es agua.

 

A veces, mucho.

 

El diluvio se ha llevado todo.
Ha lavado mi piel.
Y me deja en la arena, esperando la siguiente ola.

 

A veces, nada.

Texto e ilustración de Rosario Lucas